Educación Artística (Artes Visuales y Teatro)

Educación Artística (Artes Visuales y Teatro)
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ARTES VISUALES: IMPORTANCIA Y APLICACIÓN EN EL PREESCOLAR

Como parte del cierre de la unidad I, se elaboró el escrito Artes Visuales: Importancia y Aplicación en el Preescolar, con el proposito de evidenciar los aprendizajes adquiridos acerca de los lenguajes artísticos desarrollados en ella. 

La Expresión y Apreciación Artística en el preescolar tiene un amplio campo de actividades y dinámicas que se le pueden presentar a los niños ya que la  música, la danza y apreciar y crear obras de arte son elementos que a los niños les agrada y motiva por realizar.
“Este campo formativo está orientado a potenciar en las niñas y los niños la sensibilidad, la iniciativa, la curiosidad, la espontaneidad, la imaginación, el gusto estético y la creatividad mediante experiencias que propicien la expresión personal a partir de distintos lenguajes, así como el desarrollo de las capacidades necesarias para la interpretación y apreciación de producciones artísticas”.[1]
Se organiza en cuatro aspectos relacionados con los lenguajes artísticos: Expresión y apreciación musical, Expresión corporal y apreciación de la danza, Expresión y apreciación visual, y Expresión dramática y apreciación teatral, a través de los cuales se favorecen los aprendizajes esperados que le brindarán a los niños las competencias para la vida. En el preescolar se abordan los contenidos pertinentes para desarrollar en los niños un sentido artístico que le permita experimentar con diversos materiales y herramientas para crear arte.
 El niño podrá realizar la expresión artística en el momento en el que expresa lo que siente, su punto de vista, sus ideales, sus creencias, y esto lo hace por medio de su obra; no es más que la respuesta a la necesidad de comunicar o expresar una idea o concepto, la visión que tienen y que quieren compartir con el resto. Con ella se estimula la creatividad, autoestima y se desarrolla la coordinación de ojo-mano, brazo y músculos del torso, favorece la percepción de sí mismo, la exploración de colores, diseños y formas, la discriminación visual y la percepción de detalles logrando así que el niño pueda expresar a través del arte sus emociones, desarrolla la motricidad fina y al mismo tiempo reflejan en los niños su desarrollo cognitivo en su expresión artística.
Pero cuando los niños no pueden expresarse, sintiéndose atrapados en un “No sé qué dibujar maestra” o “No me sale”, lo que se debe hacer según las autoras Seefeldt y Wasik partir de “la motivación más productiva; consiste en enseñar a los niños a estar conscientes de su ambiente y a concentrarse en él”[2], permitiendo a los niños experiencias concretas que le ayuden a centrarse en lo que quieren hacer, teniendo total conocimiento de ello.
Por otro lado tenemos que la apreciación artística hace referencia a observar y analizar una obra, cada niño  tiene la capacidad de analizar e identificar; es comprender y sentir el arte. La apreciación artística es la capacidad que un individuo tiene para observar, escuchar, percibir, disfrutar, identificarse y externar su opinión sobre las diversas manifestaciones artísticas y culturales.
Durante el desarrollo de estas competencias la educadora tiene un gran peso, ya que, es ella quien se encarga de inducir a los niños en el mundo del arte y la apreciación del mismo. Para que esto se logre, es necesario que se tomen en cuenta todas aquellas características que influyen o podrían influir en el desempeño de los niños y el desarrollo de las actividades.  Uno de los errores más comunes que se presentan es decirles a los niños que hacer y cómo hacerlo, dejándolos  sin la oportunidad de pensar, comunicar sus ideas o descubrir nuevas cosas.
El trabajo pedagógico con la expresión y la apreciación artísticas en la educación preescolar se basa en la creación de oportunidades para que los niños y las niñas hagan su propio trabajo, miren y hablen sobre él y sobre la producción de otros.
Durante los primeros años los niños suelen lograr altos niveles expresivos, ya que su curiosidad y su necesidad de comunicación son poderosos motores para construir y exteriorizar libremente su propia identidad. A través del arte pueden crear y aprender siguiendo su propia imaginación, sin ser bloqueados por el miedo a la equivocación. Por lo tanto, la educadora deberá crear el ambiente áulico propicio para elaborar dichas actividades, logrando que los alumnos no solo se vean favorecidos en las competencias para la vida que se pretenden lograr, sino que además ayude a crear buenas relaciones sociales entre los diversos actores que intervienen en el proceso, todo a través del arte.
Las manifestaciones artísticas que los niños/as realizan en esa etapa, expresan una amplia y rica gama de sentimientos y emociones, lo que les permite crecer en forma libre, sin trabas externas o autoimpuestas, con una visión positiva de sí mismos y de los demás. Por ese motivo es importante fomentar en ellos amor y respeto por el arte, y ayudarlos a que se den cuenta que practicar cualquier disciplina artística es un juego muy especial, a través del cual se desarrollan, aprenden a relacionarse con otros, a conocer, a expresar sus mundos y sus sueños.
“Los niños no se aburrirán usando una y otra vez los mismos materiales si tienen nuevas, interesantes y emocionantes ideas, nuevos pensamientos y sentimientos que expresar. Cuando existe un nuevo pensamiento o sentimiento que presiona para ser expresado, los niños  se verán continuamente desafiados para encontrar formas nuevas y diferentes se usar las mismas pinturas, arcilla, papel, hilo, marcadores para dar forma a sus ideas”[3].
Con lo anterior podemos destacar la importancia que tiene que como docente a cargo del proceso por el que los niños pasan durante su experiencia con el arte visual, encontramos que conocer una variedad de técnicas y novedosas actividades que permita el avance de los niños hacia la adquisición de competencias y habilidades, no limitarlos.
La curiosidad acompaña constantemente a los niños/as durante el viaje de su propio proceso creativo y los incita a explorar, experimentar y a enfrentar problemas de manera intuitiva; la educadora deberá ser consiente de dicha condición, ya que podrá encargarse de alimentar esa curiosidad y aumentar el gusto y el amor por apreciar los diferentes medios por los que el arte se manifiesta. Si se logra mantener dicha curiosidad, se podrán lograr grandes cosas con los niños. 
Como docente, a través de acciones meticulosamente seleccionadas para cumplir con las competencias y aprendizajes esperados que se proponen en el campo de Exploración y Apreciación Artística, se pueden crear los espacios, ofrecer diversidad de recursos, crear ambientes que conduzcan a los niños a usar toda su energía creadora para expresarse a través de diversos lenguajes artísticos; se sabe que los niños aprenden y vivencian en forma global, por lo que los educadores pueden acompañarlos escuchándolos, observándolos, respetando su conexión consigo mismo, y demostrando a través de esta actitud un profundo respeto y aceptación de quiénes son. Pero, el rol de los educadores no sólo es acompañar, sino crear situaciones en las que los niños/as puedan iniciar su aventura y su viaje a través del proceso creativo, sin itinerarios fijos, ni fechas o productos concretos por realizar. Un viaje durante el cual, tanto los educadores como los niños/as aprenden y crecen a partir de la interacción y aceptación mutua.





[1] Programa de Educación Preescolar. SEP 2011
[2] Motivar la expresión artística de los niños, Carol Seefeldt y Barbara Wasik, pag. 65
[3] Motivar la expresión artística de los niños, Carol Seefeldt y Barbara Wasik, pag. 69

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